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El sol quema

Publicado el 28/12/2018 en Actualidad

El sol es indispensable para la vida, por su aporte calórico-energético, porque activa la vitamina D a nivel de piel, la cual es necesaria para el metabolismo óseo, además de otros efectos beneficiosos en nuestro organismo, pero aun así es necesario un corto periodo de exposición.

La piel tiene memoria y el sol es la primera causa de envejecimiento cutáneo y el primer agente causal del cáncer de piel.  Se considera que dos quemaduras solares importantes con ampollas antes de los 15 años aumenta las probabilidades de padecer melanoma en el curso de la vida. El 80% de la radiación que vamos a recibir en la vida se realiza antes de los 20 años, por eso es importante proteger a los niños y jóvenes adecuadamente.

El sol emite diferentes tipos de radiaciones y desde el punto de vista dermatológico, las más importantes son las ultravioletas (UV) A y B. Los UVB, hacen un pico desde las 10 AM a las 16 PM, son de alta energía y producen quemaduras solares, fotoenvejecimiento y con el tiempo facilitan la aparición de lesiones premalignas y malignas. Los UVA, a diferencia de los anteriores, no son filtrados por la capa de ozono ni el vidrio y se emiten en forma constante desde que sale el sol hasta que se pone, penetran profundamente en la piel y generan un daño más profundo. Cabe recordar que estas radiaciones UVA son las principales radiaciones emitidas en las camas o cabinas solares. Por eso, se recomienda evitar la exposición directa al sol en horarios de 10 a 16, el uso de protectores solares siempre que se exponga al sol, sea la hora que sea, y en lo posible, evitar el uso de camas solares, ya que pocas sesiones duplican el riesgo natural de tener cáncer de piel.

Si bien el sol es indispensable para la vida por su aporte calórico-energético y para la activación de la vitamina D a nivel cutáneo, fundamental para la formación ósea, se ha demostrado que los excesos o la exposición no cuidada pueden causar graves problemas tales como cataratas, fotoconjuntivitis, fotoenvejecimiento con una piel opaca, gruesa, con manchas oscuras, arrugas, fotoalergias, inmunosupresión con aparición de brotes de herpes, lesiones precancerosas como las queratosis actínicas o cáncer de piel. De estos, el más frecuente es el carcinoma basocelular seguido por el espinocelular y por último el melanoma, que es el de mayor gravedad.

Hay otras enfermedades que pueden ser agravadas o desencadenadas por el sol, entre las que se encuentran el Lupus eritematoso, urticaria solar, prurigo solar, porfirias, liquen actínico, herpes simple, melasma, rosácea, entre otras.

Existen también medicamentos con los cuales se debe tener cuidado con el sol, alguno de ellos son las tetraciclinas (antibióticos), sulfonamidas, naproxeno, piroxicam (antiinflamatorios), furosemida, amiodarona, fenotiazinas  (cardiológicos), fragancias, colorantes, etc.

Por todo lo que sabemos, debemos tomar una actitud responsable ante el sol. "Estar quemado" es sinónimo de desinformación y falta de cuidado. Lo recomendado es un bronceado saludable, respetando los horarios y utilizando fotoprotectores para UVA y UVB, de factor de protección 30, bien puesto y reponerlo cada dos horas.


Por Mariana Papa, jefa del servicio de Dermatología de la Clínica Universitaria Reina Fabiola.

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