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Alergia alimentaria. Su origen

Publicado el 23/04/2019 en Medicina y Salud

La alergia alimentaria es una reacción adversa que aparece posterior a la ingesta del alimento. Específicamente, la alergia se desarrolla en relación a las proteínas que contienen los alimentos, y por lo tanto, cualquier alimento que contiene proteínas en su composición es una causa potencial para el desarrollo de una alergia. La alergia alimentaria puede presentarse por mecanismos inmunológicos o no inmunológicos; el tipo de manifestación clínica que genera es la diferencia.

Las reacciones que tienen un mecanismo inmunológico suelen manifestarse de manera inmediata y comprometen a diferentes sistemas de órganos, más frecuentemente manifestaciones cutáneas y gastrointestinales. Por su parte, quienes no tienen un mecanismo inmunológico, suelen tener reacciones tardías, es decir, entre dos y 72 horas después de ingerir el alimento.

Para determinar si una persona padece una alergia alimentaria, debe realizarse estudios en sangre y pruebas cutáneas. 

Tipos y aparición

La prevalencia de las alergias depende de la edad y de la población, porque la alimentación de cada pueblo está atravesada culturalmente. En la etapa pediátrica suelen ser huevo y leche de vaca, y en la etapa adulta frutos secos, mariscos y pescados.

Aunque es más prevalente en la niñez, puede presentarse a cualquier edad. El paciente necesita una exposición previa para sensibilizarse y por ello en general tienen el antecedente de haber comido alguna vez el alimento y haberlo tolerado. Esa sensibilización se puede producir luego de varias ingestas o de contacto indirecto con el alimento.

El tratamiento

El tratamiento inicial de cualquier alergia es una dieta de exclusión del alimento, lo que implica no comer ni el alimento como tal, ni aquellos que lo contengan, sin importar en qué cantidad. Un alimento que contiene trazas de huevo está tan contraindicado como el huevo mismo. Por lo tanto, es una dieta compleja que requiere precauciones nutricionales.

Los pacientes que tienen mecanismos inmunológicos deben acompañarlo con medicación de rescate, que se administra solo en caso de reacción y dependiendo de la intensidad. Solo un médico podrá determinar cuándo se requiere medicación y cuál es la mejor para cada caso.

Antes de plantear tratamientos específicos hay que darle un tiempo a la evolución espontánea del paciente. Esto es así porque en la edad pediátrica hay una alta tasa de resolución espontánea, tanto en pacientes que presentan mecanismos inmunológicos como quienes no.

Reacciones frente al alimento

Existen algunos alimentos que con mayor frecuencia causan síntomas de alergia. A este grupo se los denomina los grandes ocho alérgenos alimentarios, entre los cuales se encuentran la leche de vaca, huevo, frutos secos, maní, mariscos, pescados, soja y trigo.

Como la alergia se desarrolla contra una proteína, podemos desarrollar alergias a un grupo de alimentos que taxonómicamente estén vinculados. Es decir que puede haber reactividad cruzada para todo el grupo o solo selectiva a un alimento.

En cuanto a la alergia de la leche de vaca, se contraindican las leches de todos los mamíferos (cabra, yegua, oveja o camello) porque hay proteínas compartidas. A partir de determinadas edades, sí se puede consumir leche de soja porque tienen otras estructuras proteicas.

Los huevos de diferentes aves también comparten proteínas entre sí, por lo que un paciente alérgico al huevo de gallina no debería consumir huevos de otras especies sin realizar una consulta con un especialista.

Los frutos secos (nuez, avellanas, castañas de cajú, pistachos, almendras y piñones) tienen proteínas que se comparten por lo que, si un paciente es alérgico a una de ellas, no podrá comer ningún fruto seco. Sin embargo, también hay proteínas específicas, por lo que podría ser solo alérgico a un fruto seco, por ejemplo, la nuez.

En la alimentación cotidiana, el maní suele consumirse junto a los frutos secos, pero taxonómicamente es una legumbre. Por lo tanto, comparte proteínas con la soja, lenteja, arveja y poroto.

Algo similar sucede con los mariscos y pescados ya que muchas personas creen que si tienen alergia a uno no pueden consumir el otro. Sin embargo, son dos grupos con proteínas totalmente diferentes e independientes.

A su vez, dentro de los mariscos, existen tres grupos, por lo que si un paciente presenta alergia a uno, habrá que determinar si es a todos los mariscos o solo a un grupo. La clasificación según las proteínas compartidas es:

Crustáceos: son los más alergénicos e incluyen camarones, langostas, cangrejos, langostinos.

Cefalópodos: supone calamar y todo lo que deriva del pulpo

Bivalvos: son aquellos que tienen conchas, como mejillón, almejas y ostras.

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