CORONAVIRUS:  Información actualizada, medidas y contactos.  

Noticias UCC

Pongamos en marcha los Derechos Humanos

Publicado el 22/05/2015 en Facultad de Derecho y Ciencias Sociales

El pasado 15 de mayo la UCC firmó un convenio marco con el Instituto Internacional de Derechos Humanos (IIDH). El acuerdo implica, además de un compromiso ideológico de compartir el camino de los derechos fundamentales declarados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), avanzar en convenios específicos para el desarrollo conjunto de tareas de investigación, docencia, postgrados y publicaciones.

En este marco, e invitado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales para presentar un Tratado Internacional de Derechos Humanos de su autoría, conversamos con Daniel Herrendorf, fundador de la Sede para las Américas del IIDH. Herrendorf es Doctor en Filosofía y en Jurisprudencia por la Université Paris-Sorbonne y Asesor Experto de la ONU en materia de Derechos Humanos (DDHH).

¿Cuál es su rol en el IIDH?

El Instituto existe en Europa desde 1969, creado por el premio Nobel Rene Cassin y es el mas antiguo en esta materia. Tiene sede en Estrasburgo y es el cerebro en lo que se refiere a  DDHH del sistema de países europeos.

A nosotros se nos ha confiado la creación de esta misma iniciativa con sede en América y estamos llevando la propuesta central del Instituto a todos los países de la región.

¿Cuál es esa propuesta?

La propuesta es la sanción de un Código de DDHH por parte de cada uno de los países de la ONU. Hemos publicado un modelo de código que es solo un marco referencial y que permite adaptarlo a las singularidades jurídicas y políticas de cada país.

Mi tarea es liderar el proyecto en América y llevar a cabo convenios con universidades, organismos gubernamentales o interregionales con los cuales ya tenemos vinculaciones formales. Creo que estamos avanzando de una manera interesante.

En el caso de Ausjal (La asociación de universidades confiadas a la compañía de Jesús en América Latina) hace unos días llego la notificación de que se integra como miembro de honor al IIDH.

–¿Cuáles son las particularidades que presenta Latinoamérica al respecto?

–La experiencia europea es mucho más sosegada y tranquila que la de Latinoamérica, por lo menos desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora. Las violaciones brutales a los DDHH que sucedieron en Europa durante la guerra y a causa de esta, nosotros las vivimos en la década del 70 y 80 en América Latina con las dictaduras.

Lo que está sucediendo en la Argentina es que se asocia una política de persecución militar con la totalidad de una política de DDHH. Eso significa reducir un concepto que es global y que involucra grandes, muchos y graves problemas, a solamente un episodio como fue la dictadura militar que por supuesto debe ser investigada y castigada.

–¿Cuál considera que debe ser el rol de otras instituciones como la iglesia por ejemplo?

–La iglesia tiene un papel importante y esto no es ajeno al hecho de que el Papa sea hoy quien es, porque le imprimió al discurso eclesiástico un sesgo de liderazgo en materia de DDHH que la iglesia no había tenido hasta ahora. Hoy el Papa es el único líder mundial que habla francamente de los problemas vinculados con las violaciones, los desplazados, los descartados como les llama él que son quienes han sido expulsados del sistema social, político y económico de tal manera que ni siquiera vale la pena explotarlos. Es el único líder mundial que habla de la paz y que se ha involucrado de manera concreta en Ucrania, en Siria, en Cuba para defender  los valores de una sociedad civil que merece vivir en paz. Además, ha comenzado a dar pasos serios en el diálogo interreligioso, que nuestro instituto también promueve.

Nunca antes se había hablado con tanta claridad y precisión respecto problemas que integran la totalidad de las preocupaciones relativas a los derechos fundamentales como son la resolución de la miseria, la pobreza, la preocupación por la trata de personas, por los niños.

–Respecto al Tratado, ¿cómo surge la idea de realizarlo?

–Yo comencé a escribir sobre DDHH en la década del 90, publiqué mi primer libro con Bidart Campos, un conocido constitucionalista. En ese momento tenia la esperanza de que el mundo evolucionara en un  sentido más digno y más ético respecto a los derechos fundamentales, y que no fuera necesario seguir insistiendo en la necesidad de reconocer la dignidad de las personas. Lamentablemente el curso de los hechos demostró otra cosa y el mundo parece mostrar que cada vez se agrava más la situación de los pobres, los desplazados, los migrantes. Entonces surgió por parte de un grupo de universitarios la idea de escribir el primer tratado de DDHH. Se supone que un tratado agota todos los temas vinculados con la materia con la que se substancia y modestamente hemos intentado hacerlo en referencia a los temas históricos y actuales vinculados a los derechos fundamentales, desde una perspectiva filosófica, sociológica y de la ciencia política.

La idea de proponer un código de DDHH ante la ONU para que sea propuesto a cada uno de los países que lo integran, surge de la necesidad de poner en marcha todos estos derechos que están declarados y de los que hablamos con tanta frecuencia, aceptando que no están en vigor. De la misma manera que existen códigos civiles o penales lo que concretamente proponemos que las naciones adopten un código estable y al mismo tiempo dinámico en materia de derechos fundamentales y garantías que les permita poner en marcha los derechos y no seguir declarándolos.

Todos y cada uno de nosotros tenemos que ser concientes del deber ético de mirar al que está al lado. Es un deber personal de cada uno promover los DDHH respetando al prójimo desde las maneras más sencillas como la cordialidad y la cortesía a formas más sublimes como la justicia.

Comunidad UCC

Facebook Twitter Youtube Instagram LinkedIn